Palabras de comienzo de los actos del día 23 de abril de 2026

TÍTULO: Palabras de comienzo de los actos del día 23 de abril de 2026

Bienvenidos a nuestras Bodas de Oro. Hoy, en esta tarde-noche, nuestro corazón late con una fuerza especial; al mirar a nuestro alrededor y ver los rostros de cada uno, vemos el mapa de nuestra vida, los hilos que han tejido estos cincuenta años de camino compartido. Gracias por estar aquí, por cruzar distancias y por regalarnos el tesoro de vuestra presencia en estos dos días en que renovamos nuestro «sí».

Llegar hasta aquí ha sido un viaje de luces y sombras, de retos superados, de sufrimientos, de lágrimas derramadas —en algunos casos, de impotencia— y de algunas alegrías multiplicadas. Pero esta tarde y mañana, habrá silencios que hablan por sí solos. Queremos dedicar un recuerdo lleno de luz y gratitud a quienes hoy no ocupan una silla física, pero habitan para siempre en nuestra memoria:

  • A los que la vida se les arrebató injustamente: elevamos un pensamiento por aquellos que fueron víctimas de la violencia, del terrorismo y de la inseguridad. Su ausencia es una herida que honramos hoy con nuestro compromiso de seguir construyendo un mundo más humano.
  • A la gran familia de la 70 Promoción: queremos hacer una mención muy especial a nuestros familiares, esposas, hijos y nietos; todos ellos han compartido el orgullo y el sacrificio de una vida de servicio.
  • A los que partieron tras la batalla contra la enfermedad: recordamos su valentía y la lección de esperanza que nos dejaron antes de tiempo.
  • A aquellos compañeros que no pueden acompañarnos por los años y la fragilidad propia de la edad, que les han impedido estar presentes físicamente. Aunque el cuerpo no les permita el viaje, su esencia y su legado están presentes en cada rincón de este evento.

A todos ellos, a los que están en el cielo y a los que nos acompañan en la distancia, les decimos: no os olvidamos. Por los que están, por los que se fueron y por el vínculo que nos mantiene unidos a pesar del tiempo y las circunstancias.

Bienvenidos, y gracias por formar parte de la historia de la Guardia Civil.

Pero la memoria no solo se nutre de silencios, también se alimenta de imágenes y de gratitud. Por eso, queremos dar las gracias de corazón a nuestro compañero, el sargento 1.º José Lino Lemos Rosende. Gracias, José, por ese esfuerzo de rescatar del baúl de los recuerdos esas fotografías de hace cincuenta años; ver hoy imágenes de nuestra juventud nos recuerda que, aunque el tiempo pase, la esencia de la 70 Promoción permanece intacta. Gracias por hacernos viajar en el tiempo.

A continuación, vamos a proceder a un momento importante para la jornada de mañana:

  1. Haremos entrega de las peticiones individuales de cada uno.
  2. Y, lo más importante, se repartirán las credenciales oficiales necesarias para nuestro ingreso mañana en la Academia. Les ruego que las guarden con el mismo celo que nuestro primer uniforme, pues son nuestra llave para volver a casa.

Para dar paso a la siguiente parte de este encuentro, contaremos con dos intervenciones que nos hacen especial ilusión:

  • Primero, nos dirigirá unas palabras Pablo Carvajal Roldán. Todos sabemos que Pablo ha sido el alma de la organización de este evento; sin su empuje, su constancia y su cariño, estas Bodas de Oro serían solo un sueño. Un pequeño aplauso.
  • También escucharemos a nuestro compañero Alejandro Sarmiento Ramírez, nuestro número uno de la promoción. Alejandro se ha «dejado la piel» en cada detalle para que todo salga perfecto. Otro pequeño aplauso.

Participantes en el acto de la comida de despedida del día 24:

  • Cabo 1.º D. Juan Antonio Soler Clemente: nos dedicará unas palabras en verso dedicadas a la Promoción. Tiene varios libros publicados de poesía, y el último sobre terrorismo, titulado Pude ser yo.
  • Guardia Civil D. Arcadio Mora Uceda: dirigirá unas palabras a los caídos por el terrorismo de ETA (conoció el caso de un compañero muy cercano asesinado).
  • Teniente D. Carlos Sánchez Santana, nieto del compañero de nuestra promoción fallecido D. Antonio Sánchez Burgos: nos dirá unas palabras en honor de su abuelo y de la 70 Promoción.
  • Guardia Civil D. José María Rodríguez García: está en una banda de música y toca el saxofón; nos va a interpretar, para finalizar, alguna canción.

Señoras y señores, queridos compañeros, queridas familias:

Permítanme que mis primeras palabras para cerrar nuestras Bodas de Oro sean de saludo sincero y emocionado a todos los presentes, y a todos aquellos con los que, tras cincuenta años, hemos tenido la dicha de reencontrarnos desde aquel ya lejano 16 de julio de 1976, cuando salimos como guardias civiles segundos.

Hemos recorrido un largo camino para llegar hasta aquí. Un camino de servicio, de sacrificio, de noches sin descanso, de destinos difíciles… pero también de orgullo, de dignidad y de compañerismo. Un camino que hoy, al mirarnos a los ojos, sabemos que ha merecido la pena.

Pero este momento no estaría completo si no detuviéramos el tiempo, aunque solo sea unos instantes, para recordar a quienes no han podido llegar con nosotros. A nuestros compañeros que pagaron con su vida, asesinados por la barbarie del terrorismo de ETA. A aquellos que cayeron en acto de servicio, frente a la delincuencia común.

A ellos y a sus familiares, les decimos desde aquí algo que no es una fórmula ni una frase hecha: no os olvidamos, nunca os olvidaremos.

Y esto, dicho por un guardia civil, no son palabras para llenar un discurso. Son palabras que nacen del corazón. Palabras que comprometen. Porque mientras uno solo de nosotros viva, su memoria será defendida con honor.

Tampoco quiero olvidar a aquellos compañeros que nos han dejado por la enfermedad, por el paso inexorable del tiempo. Hoy no están aquí, pero reposan en nuestra memoria y en nuestro afecto, y forman parte de este momento tanto como cualquiera de nosotros. Y sí… nosotros también, algún día, emprenderemos ese mismo camino.

Quiero también expresar mi gratitud a quienes han hecho posible este encuentro. A mis compañeros de la Comisión Organizadora, a nuestro coronel Manuel Davó, a Miguel y, de forma muy especial, a Alejandro Sarmiento y Pablo Carvajal. De ellos solo puedo decir una cosa: gracias. Gracias por vuestra entrega, por vuestro trabajo y por vuestra generosidad. Permitidme extender ese agradecimiento a vuestras esposas por su apoyo silencioso y constante. Ha sido un auténtico honor trabajar a vuestro lado.

No puedo dejar de mencionar (y, aunque sea sin citar nombres, no es por falta de merecimiento, sino por mi torpeza, que no alcanza a nombraros a todos como debiera) a esos compañeros que han aportado su esfuerzo: muchas gracias.

Nuestro agradecimiento sincero a la Academia de Baeza por el trato recibido. Ha sido, sencillamente, extraordinario. Nos vamos con el corazón lleno y con la certeza de haber sido acogidos como lo que somos: compañeros que vuelven a casa.

Al restaurante y a su responsable, Miguel, por las facilidades y la atención que nos ha brindado.

Permitidme ahora un momento más personal. Quiero dar las gracias a mi mujer, Deme. Ella sí que merece todo mi reconocimiento. Y, junto a ella, a todas las mujeres aquí presentes, que han sido y son el soporte silencioso de nuestras vidas. Sin vosotras, nada de esto habría sido posible.

Compañeros, hemos vuelto a mirarnos como entonces, con la misma complicidad, con la misma verdad. Puede que los años hayan pasado, pero hay algo que permanece intacto: el espíritu de la 70 Promoción y el de la Guardia Civil.

Ahora os pido que levantéis vuestras copas… Y repetid conmigo: ¡Por los que estamos! ¡Por los que no están! ¡Por los que vendrán! ¡Por la Guardia Civil! ¡Por el Rey! ¡Por España!

José Luis Borrero González