
Ceuta y Melilla: ¿para qué las quiere Marruecos?
Hay una pregunta que conviene formular sin miedo: ¿para qué quiere Marruecos Ceuta y Melilla?
Porque si algún día esas ciudades dejaran de ser españolas, ¿qué modelo de convivencia se les ofrecería? ¿Se convertirían en territorios más libres, más prósperos y con mayores derechos, o quedarían sometidas al mismo sistema político y económico que impera al otro lado de la frontera?
Ceuta y Melilla son ciudades españolas. Sus ciudadanos tienen los mismos derechos y libertades que cualquier otro español. Tienen sanidad pública, educación, instituciones democráticas, Estado de Derecho y una ciudadanía europea que constituye una garantía fundamental.
Y aquí aparece una contradicción que merece ser debatida: ¿por qué miles de personas cruzan desde Marruecos hacia Ceuta y Melilla buscando precisamente las oportunidades y los derechos que ofrece España? ¿Por qué tantos quieren entrar en territorio español si el modelo que se pretende imponer sobre esas ciudades es supuestamente mejor?
La respuesta parece bastante sencilla: la gente emigra buscando una vida mejor. Y eso demuestra que no se puede confundir el legítimo orgullo por la propia identidad con el rechazo de las realidades que funcionan mejor al otro lado de la frontera.
Marruecos tiene todo el derecho a desarrollar su propia identidad, su cultura y sus instituciones. Lo que no tiene es derecho a convertir una reivindicación territorial en una amenaza permanente contra dos ciudades españolas.
Ceuta y Melilla no necesitan que nadie venga a salvarlas. Necesitan que España las defienda, que invierta en ellas y que sus ciudadanos sepan que no están solos.
Y quienes desde España minimizan esta cuestión habría que recordarles algo elemental: si un territorio es tan deseable, quizá convendría preguntarse por qué quienes viven alrededor intentan entrar en él y no abandonarlo.
Ceuta y Melilla no son una moneda de cambio diplomática. Son España. Y sus ciudadanos merecen que España lo diga alto, claro y sin complejos.
Hay quienes justifican las pretensiones marroquíes sobre Ceuta y Melilla por su extraordinaria importancia estratégica para el control del Estrecho de Gibraltar. Y es cierto: su posición geográfica tiene un enorme valor. Pero precisamente por eso cabe preguntarse si esa es realmente la razón última de la reivindicación. Marruecos ya dispone de una extensa fachada mediterránea y atlántica y de otros importantes puertos desde los que ejerce su actividad marítima y comercial. Lo que no puede pretenderse es convertir la posición estratégica de dos ciudades españolas en argumento para cuestionar su soberanía.
Ceuta y Melilla no son territorios vacíos esperando dueño. Son ciudades habitadas por ciudadanos españoles, con instituciones españolas y derechos europeos. Su situación estratégica puede interesar a muchos, pero su soberanía no está en venta.
Una cosa es reconocer la importancia geopolítica del Estrecho y otra muy distinta utilizarla como excusa para reclamar territorios que pertenecen a España.
José Luis Borrero González
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