En mayo de 1975, un comando de ETA, asesina a en Guernica y Luno a un G. Civil.
Como consecuencia inmediata, se establecen los diferentes controles preceptivos, cercando la población por todas sus entradas y salidas, dando como resultado la localización del piso franco del comando en Guernica.
Teniendo conocimiento el teniente Dionisio Muñoz, se establece un cerco en torno al mismo y a las 04 horas, se aborda el piso ocupado por un matrimonio colaborador aberzale, manifestando a la pregunta de la guardia civil desde la puerta, si había gente en el interior, contestan que sí que había dos jóvenes.
En ese momento el Tte. esta en la carretera de Guernica Amorebieta observando la fachada vigilando en el exterior, y los ocupantes desde una ventana del piso abren fuego contra él, quedando gravemente herido y falleciendo poco después.
Mientras se establece un tiroteo cruzado, que acaba con el matrimonio proetarras que los acogía, e hiriendo a los dos terroristas que logran huir en distintas direcciones.
Se establece un dispositivo mucho más amplio, pues cabe destacar que a doscientos metros había otro control con 8 guardias en el cruce de Guernica-Amorebieta con dirección a Munguia, que quedaron sorprendidos de no haber sido requeridos para cubrir la totalidad del dispositivo habida cuenta de la hora en que se produjo.
Este dispositivo al mando del Capitán Manu, da como resultado la localización de un terrorista herido en un caserío próximo, que se encontraba oculto en la caseta de un perro, fue allí donde acabo su vida, dicho Etarra era “Motrico”.
Mientras el otro terrorista también herido logro escapar refugiándose en la población de Guernica.
Esta anécdota que narro y no presenciada por mí, ya que en esa fecha no estaba en la guardia civil, me fue revelada por el Teniente D. Augusto Hernández, teniente jefe de Línea de Munguia, puesto al que me incorpore el 1 de agosto de 1976, procedente de Úbeda.
Por su edad 23 años, congeniamos bien pues yo tenía 23 años, y de vez en cuando compartíamos comida en el restaurante Soyube justo en la esquina de la Calle Zubiaga de Munguia a 50 metros del cuartel.
Entre charla y charla y cuando el servicio lo permitía, me contaba anécdotas diversas a las que prestaba atención, pues me interesaba aprender todo el entramado de la banda y quien mejor que del jefe de línea, de Bermeo-Plencia y Munguia.
Nuestra amistad y su juventud, nos hacía salir con otro compañero de bares.
Años después, fue la mano derecha de nuestro General conocido por el azote de ETA en su estancia en Inxaurrondo (S. Sebastián).
Compartíamos confidencias dentro de nuestro status, como era normal y una de ellas es la que me trae a contar esta anécdota, el teniente me comentaba que a pesar de tener una amplia fuerza concentrada en las inmediaciones no dispusiera de ellas, sobrevalorando la agresividad del comando formado por “Motrico”.
Resultado, tiroteo y asesinato del teniente Dioniso Muñoz, ametrallado desde una ventana en plena calle.
La rápida y posterior actuación del Capitan de la 4ª compañía de Guernica Manu acabo con el comando, del que solo escapó un miembro herido refugiado y amparado en la población.
Manu en Guernica era el azote de ETA, me comentaba Augusto de hecho, ETA, tenía un comando dedicado a Él, llamado el comando “Imanol”, pues tenía especial interés en su muerte.
Según me contó en una ocasión cuando se dirigía en Guernica al bar donde echaba sus partidas de cartas con sus guardias de confianza (a los que llamaban “los 7 magníficos”), el comando le esperaba para matarlo, pero desistieron de hacerlo al ver que había más guardias y la respuesta de fuego no era la apropiada para su huida.
En otra ocasión, cuando se dirigía al bar, antes de entrar se cruzó con una madre con sus hijos de regreso de la escuela, interponiéndose en la línea de tiro, por lo que desistieron de perpetrar el atentado para no tener daños colaterales.
Recordar que ETA, cuidaba antes mucho no dañar a población civil, posteriormente como desgraciadamente vimos y sufrimos, nada le impedía matar sin importar la vida de nadie, niños, paisanos, no militares etc,.
El capitán Manu, por Orden de la D. General de la G. Civil, fue destinado a la compañía de G. Civil en Renfe en León.
Tal era el interés que tenía ETA puesto en el, que activo de nuevo el comando “Imanol”. pues intuía que asistiría al entierro de dos Guardias asesinados en Guernica junto al presidente de la Diputación de Vizcaya en el Frontón JAY-ALAY.
Cuando llegó a Bilbao, en la esta- ción le esperaban más de 20 guardias de paisano de Guernica (entre ellos “los 7 magníficos”).
Manu tenia a sus padres viviendo entre Negury y Algorta (zona noble de Bilbao), y se escapaba a verlos de vez en cuando.
El comando “Imanol”, estaba tan obsesionado que presumía cuando podía venir, por el pan que compraba su madre en el super.
Cuando compraban 2 o 3 barras más de lo habitual, sabían que venía de visita, aunque por suerte no pudieron cumplir su objetivo.
Me comentaba sonriendo, como cuando comía con el capitán Manu, en el restaurante le traían la clásica ensalada de cortesía, de lechuga tomate y cebolla.
Él la rechazaba, y al preguntarle el teniente el motivo decía: “veo en ella colores de los colores de la ikurriña, y eso me quita el apetito”. GENIO Y FIGURA.
Murió en Ubeda en 2012, tenía una tienda de efectos militares.
Recuerdo una manifestación en Plencia, donde habían colocado una ikurriña en la Plaza, que estaba en fiestas.
Se nos ordena retirarla, mientras la Sección de reserva sale para Plencia desde Bilbao, Manu sale con otros 25 o 30 guardias de Guernica hacia Plencia.
La línea de Munguia, reúne a personal de Bermeo, Plencia y Munguia y estamos en unos 20 minutos en la plaza, 14 guardias en 5 vehículos.
Cuando entramos en la plaza con más de 1.000 personas, empiezan a llover botellas, vasos, de todo.
Lo que no sabían, es que éramos el señuelo, el Tte. German entraba por el puente de acceso desde Algorta con la mientras el Capitan Manu lo hacía por la carretera de la Lemoniz, donde estaba el ferial.
Al llegar a la plaza, estaban encajonados sin tener por donde salir, se refugiaban en los bares que por supuesto eran desalojados con la fuerza de los mosquetones que teníamos para ese tipo de eventos, mientras otros se tiraban directamente a la ría.
Se armo una de las fiestas más grandes, retiramos más de 200 D.N.I.
Yo observé como tiraban a un compañero de Plencia al suelo, y salí corriendo tras el agresor, una vez cogido quería escapar, no quedándome otra que darle un culatazo en la cara con el mosquetón.
Le partí el tabique nasal.
El capitán me llama tras preguntar al guardia agredido por esta persona, y me pregunta que ha pasado, le relato los hechos coincidiendo con el compañero, y me corta y me dice: “tu saliste detrás de esta persona y en su huida cayó sobre un remolque de la feria, rompiéndose la nariz”, yo le digo mi capitán le di con el mosquetón para que no escapara.
Me mira y me dice “tu saliste detrás de esta persona y en su huida cayó sobre un remolque de la feria, rompiéndose la nariz”, lo tienes claro, si mi capitán.
Una vez detenido y trasladado al cuartel, se persona su padre en el cuartel de Plencia, se trataba de un comandante del ejército retirado, quien después de hablar con el capitán, recoge a su hijo y se van.
Esta anécdota, en la que me vi envuelto, se la dedico a la memoria de todos ellos: del Azote de ETA, de Dionisio Muñoz, Augusto Hernández y a su mentor el Capitan Manu de quien aprendió como combatir a ETA con sus propios métodos.
HIERRO X HIERRO
- Tejeiro