Nuestro homenaje a los que ya no están
Hay ausencias que se sienten con la misma fuerza que una presencia constante. A medida que celebramos estos 50 años de unión, volvemos la vista atrás para honrar a aquellos compañeros de la Promoción 70 que colgaron el uniforme antes de tiempo. Aunque sus voces no resuenen hoy en nuestro grupo, su recuerdo vive en cada anécdota, en cada servicio compartido y en el corazón de esta hermandad que el tiempo no ha podido deshacer. A todos ellos, nuestro más sentido respeto y eterna memoria.
- ANTONIO SÁNCHEZ BURGOS. Descrito por quienes compartieron con él sus primeros pasos en Santurce como una «persona extraordinaria y un guardia entregado». Su legado continúa vivo en su familia, quienes con orgullo participaron en los recientes actos de nuestras Bodas de Oro, ocupando el lugar que siempre será suyo.
- LORENZO PARDO FERNÁNDEZ. Coronel de la Guardia Civil y gallego de nacimiento, falleció en febrero de 2026 a los 71 años. Referente en la lucha antiterrorista, destacó como jefe del GAR y director del Centro de Adiestramientos Especiales en Logroño. Su impecable trayectoria en unidades de élite y su entrega a la formación dejan un vacío profundo en el Instituto Armado y en la memoria de sus compañeros.
- ÁNGEL RIVERA NAVARRÓN. Falleció en acto de servicio el 8 de octubre de 1977 en Guernica (Vizcaya), víctima de un atentado de ETA. Integrado en el dispositivo de escolta del presidente de la Diputación de Vizcaya, fue acribillado a balazos junto a su compañero Antonio Hernández y la autoridad a la que custodiaban. Su sacrificio en defensa de las instituciones durante la Transición permanece como un pilar de memoria y respeto en nuestra hermandad.
- JAVIER ESGUEVA SEBASTIÁN. Sargento fallecido en acto de servicio, inició su andadura en Sabadell antes de incorporarse a la Comandancia de Burgos. Su trayectoria estuvo marcada por un firme compromiso, lealtad y una sencillez que le granjeó el afecto de sus compañeros. Su entrega y espíritu de servicio permanecen como un ejemplo imborrable para todos los que tuvieron el privilegio de servir a su lado.
- JESÚS PASTOR GARCÍA. Falleció por enfermedad en septiembre de 2025, a punto de cumplir 69 años. Tras iniciar su andadura en Sabadell, prestó servicio en las Comandancias de Huesca y Zaragoza, donde destacó por su compromiso y sentido de la responsabilidad. Su ejemplo de sencillez, lealtad y discreción permanece como un referente de compañerismo para todos los que compartimos camino con él.
- JOAQUÍN PEINADO RUIZ. Sargento destinado en la A.G.M. de Zaragoza, falleció por enfermedad hace aproximadamente 20 años. Tras su paso por Talarn, se incorporó a la unidad de Zaragoza, donde es recordado por sus compañeros como un profesional serio, trabajador y profundamente comprometido con el servicio. Su ejemplo de sencillez y dedicación permanece vigente entre quienes tuvieron la fortuna de servir a su lado.
- JOSÉ MIGUEL MAESTRE RODRÍGUEZ. Falleció en acto de servicio el 2 de mayo de 1979 en Villafranca de Ordizia (Guipúzcoa), víctima de un atentado de ETA. Natural de Aroche (Huelva), contaba con 26 años cuando fue ametrallado junto a su compañero Antonio Peña mientras se dirigían a recoger la correspondencia del cuartel. Su sacrificio es recordado como un emblema de la memoria de las víctimas del terrorismo, habiendo recibido recientemente el homenaje de su pueblo natal con una calle en su honor.
- MARIANO CRIADO RAMAJO. Falleció en acto de servicio el 5 de noviembre de 1978 en Tolosa (Guipúzcoa), víctima de un atentado de ETA. Natural de Cáceres y con solo 24 años, fue alcanzado por una ráfaga de metralleta al finalizar un servicio de seguridad en el estadio de Berazubi. Recién casado y con su esposa a punto de dar a luz, su memoria perdura en los memoriales de víctimas del terrorismo como símbolo del sacrificio personal frente a la sinrazón de la violencia.
- ANTONIO ACEITUNO ÍÑIGO. Fallecido por enfermedad tras una vida de servicio marcada por la lealtad y el cumplimiento del deber. Recordado por su carácter afable y su compromiso con la Institución, su ausencia deja un vacío en la hermandad de nuestra Promoción 70. Su memoria permanece viva entre quienes compartieron con él el rigor y la gratitud del servicio.
- JOSÉ MUNUERA GARCÍA. Compañero que nos dejó a causa de una enfermedad, dejando tras de sí un ejemplo de integridad y dedicación al Cuerpo. Su trayectoria profesional y su calidad humana son recordadas con profundo respeto por todos los que tuvieron el honor de servir a su lado. Descanse en paz, con el reconocimiento eterno de sus camaradas.
- JUAN ABELLÁN MARTÍNEZ. Fallecido por enfermedad, su recuerdo sigue unido a los valores de sencillez y compañerismo que siempre le caracterizaron. Su entrega al Instituto Armado y su espíritu de sacrificio forman parte del legado de nuestra promoción. Acompañamos a su familia en el sentimiento, guardando su memoria en nuestro corazón.
- JUAN BAUTISTA GARCÍA. Guardia civil de la Agrupación de Tráfico asesinado por ETA el 17 de abril de 1979 en Tolosa (Guipúzcoa). Natural de Las Palmas de Gran Canaria y con 24 años, fue hallado malherido en la carretera tras recibir un disparo en el pecho de madrugada. Pese a los intentos de auxilio, falleció durante el traslado, dejando constancia de su valor al intentar pedir ayuda con su arma reglamentaria tras haber sobrevivido a un intento previo de atentado un mes antes. Su memoria permanece viva en los actos institucionales como símbolo de la entrega y el sacrificio en tiempos de la Transición.
- MANUEL BENAVIDES MORALES. Compañero de nuestra promoción 70, cuyo recuerdo permanece unido a un acto de heroísmo y amor incondicional. Falleció en las playas de Castelldefels en un servicio que, aunque fuera de lo profesional, define la esencia de un guardia: la protección de la vida de los demás por encima de la propia. Manuel perdió la vida tras lograr rescatar a su hija, que se estaba ahogando, consiguiendo ponerla a salvo antes de sucumbir él mismo al mar. Su sacrificio heroico es un testimonio de valor que honramos con orgullo y emoción en nuestra hermandad.
- JOSÉ DE LA HIGUERA MEZCUA. Coronel de la Guardia Civil que forjó su temple en las unidades de élite y el servicio operativo. Recordado con especial afecto por sus compañeros de promoción, con quienes compartió sus primeros pasos como Teniente en la 1ª Sección del GAR en Bilbao. En aquella etapa, su valor quedó patente al ser condecorado, junto a otros miembros de su unidad, por el arriesgado rescate de un cadáver en la Playa Salvaje de Sopelana. Su carrera continuó en ascenso, coincidiendo años después como Capitán en Marbella con compañeros de la 3ª Compañía Móvil de Málaga durante la Operación Verano. Tras una vida de entrega que le llevó a mandar en la Comandancia de Granada y alcanzar el empleo de Coronel, falleció en Antequera a causa de una larga enfermedad tras su pase a retiro. Deja tras de sí el legado de una numerosa familia y el recuerdo de un oficial valiente, cuya lealtad y méritos, reconocidos oficialmente desde 1983, son orgullo de nuestra hermandad.
- DIEGO VARGAS QUESADA. Cabo 1.º, casado y padre de dos hijos, falleció trágicamente el 9 de octubre de 1982 en un accidente de tráfico en España. El choque entre un turismo y un microbús segó su vida junto a otros cuatro guardias, dejando un saldo de 13 heridos. Su memoria perdura en la promoción como ejemplo de servicio y sacrificio.
- MIGUEL ÍÑIGO BLANCO. Falleció el 15 de mayo de 1978 tras ser víctima de un atentado de ETA en San Sebastián (Guipúzcoa). Natural de Holguera (Cáceres) y con solo 24 años, fue ametrallado desde el muro del cementerio de Polloe mientras realizaba labores de vigilancia en las proximidades del acuartelamiento de Intxaurrondo. A pesar de los esfuerzos médicos tras ser evacuado con la ayuda de un excompañero, Miguel no logró superar las graves heridas sufridas en el ataque. Su juventud segada y su firme compromiso con el servicio permanecen como un pilar de memoria y honor en nuestra Promoción 70.
- ALUMNO GALONISTA (PROMOCIÓN 70). Falleció trágicamente en 1976 en el Centro de Natación de Sabadell mientras cumplía un servicio durante su periodo de formación. Su pérdida, a las puertas de recibir su despacho, conmovió profundamente a toda la Academia. Aunque su nombre no figure en este registro, su memoria y el uniforme que soñó vestir nos acompañan en cada aniversario de nuestra hermandad.
“Porque ser Guardia Civil no es un oficio, es un destino que nos une más allá de la vida. A nuestros compañeros fallecidos: Orden en el cielo, que aquí abajo vuestra guardia continúa en nuestra memoria.”