El peso del ejemplo

TÍTULO: El peso del ejemplo

Los altos mandos de la Guardia Civil no solo dirigen una institución, representan unos valores. El empleo de teniente general o cualquier otra responsabilidad no confiere únicamente autoridad, sino una obligación permanente de ejemplaridad.

Por eso, cuando un mando de la máxima categoría se ve inmerso en un procedimiento judicial, la cuestión trasciende su esfera personal. La presunción de inocencia debe respetarse siempre, pero también existe una responsabilidad institucional que obliga a preguntarse si la permanencia en el cargo beneficia o perjudica al prestigio del Cuerpo.

Los guardias civiles necesitan creer que quienes les mandan son los primeros en asumir las consecuencias de sus actos y en predicar con el ejemplo. La autoridad no nace del empleo, sino de la confianza y del respeto que inspira la conducta de quien manda.

El uniforme de la Guardia Civil representa honor, servicio y ejemplaridad. Quienes tienen el privilegio de vestir las estrellas más altas son también quienes tienen la mayor obligación de proteger ese legado. Y cuando ese ejemplo se rompe, el daño no es solo personal, se proyecta sobre toda la institución. En el caso del DAO, a partir del día de hoy, los guardias civiles están legitimados moralmente para ni siquiera saludarle militarmente.

El respeto no se impone, se gana. Y el ejemplo sigue siendo la forma más alta de ejercer el mando.

José Luis Borrero González