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LXX PROMOCIÓN DE LA GUARDIA CIVIL

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Como un servicio relevante se convirtió en anécdota

MI CORTA ESTANCIA EN LAS PALMAS (GC)

PRÓLOGO

En noviembre de 1978, estando destinado en Munguia (Vizcaya), salimos 15 guardias a desalojar el ayuntamiento de Gamiz-Fica, pedanía del municipio de Munguia distante unos 5 km. Dirección a Larrabezua, desalojo que una gestora tenía ocupado el mismo.

Una vez desalojados pacíficamente, regresamos al cuartel, y el teniente nos dice que continuemos con normalidad.

Yo me cambio, de paisano y, junto con Pepe Sánchez, nos vamos al cine.

A los 10 minutos de estar en el cine, viene el acomodador y nos dice que en el cuartel hay problemas.

Salimos y nos dirigimos al mismo con paso aligerado, pues no queríamos perdernos la película.

Al llegar y entrar por la puerta, no había nadie en el pasillo y olemos un fuerte olor a pólvora. José gritó: «¡Nicol!» (era el hermano que estaba de puertas). Nicol respondió y salió al pasillo junto con el brigada Montes) que se encontraban en el interior del cuarto de puertas junto a la oficina del Cmte. De puesto.

Habían sido ametrallados por un comando formado por tres varones, ametrallando el cuarto de puertas, pasillo y la fachada y tirando en su huida una granada de mano que explotó al topar con la puerta del cuarto de puertas que estaba entreabierta.

          Mientras nos cuentan lo ocurrido, bajan las mujeres llorando, pues ante el estruendo de los tiros se asomaban a las ventanas y los terroristas empezaron a disparar a la fachada, sin importarles lo más mínimo a quién podían dar.

          Por la ventana de la oficina del teniente entraron varios disparos atravesando el tricornio del Teniente Augusto Hernández que se dejó en la percha en su traslado a Murcia meses antes, y que le mandamos como recuerdo a su nuevo destino.

          Mientras ellos quedaron abajo, yo que dormía en la guardilla en un tercer piso, me fui a cambiar volviendo al completo de armamento, haciendo lo propio Pepe.

          El Brigada ya comunicó dicha novedad a la central de Bilbao, quien lo transmitió a las unidades.

El teniente Comandante Jefe accidental de la Compañía era Carlos , Jefe de Línea de Lequeitio, que venia en su Dyan 6 desde Plencia entrando por la carretera general, mientras el comando huía hacia Plencia por la salida de Munguia por Bileda-Axuri, no se cruzaron en caserío de Exegaray por minutos.

El llevaba siempre dos granadas de mano en la guantera, lo tenía bastante claro.

          Posteriormente coincidí con él, de teniente en Argamasilla de Alba y jefe de la 1ª Cía. del Gar (Bilbao) con sede en

Logroño y base de operaciones en Lemoniz.

Pasaron las semanas y los meses, el guardia Pepe Sánchez (hermano de Nicol) solicitó la baja del Cuerpo, una vez en Las Ramblas Córdoba, se suicidó de un disparo de escopeta, el atentado contra su hermano le dejó secuelas psicológicas que no pudo superar.

El G. Civil Ramón Cal paso comisionado al SIGC de la comandancia, (compañero de la LXX promoción), el

 G. Civil Nicol Sánchez en febrero del 1979 paso destinado al núcleo de servicios de Las Palmas de G. Canaria y yo pase en marzo a la 1ª sección del muelle de la Luz en Las Palmas de G. Canaria.

          Fueron a Canarias mas de 250 guardias en dos tandas, tras una reorganización general de plantilla en Aeropuerto, puerto, núcleo y puestos.

MI ESTANCIA EN CANARIAS

          El servicio en el muelle de la Luz, donde me encuadraron, era de 6 días de mañana, 6 de tarde y 6 de noche, para cambiar de turno nos daban un día Franco de Servicio, al preguntar eso que era me dijeron es un día libre.

          Mi 1º día libre fue en Canarias.

          Venia de hacer mas horas que un reloj, controles de mas de 26 horas, dobletes de servicio, tener servicio regresar y doblar de noche de puertas o de protección de cuartel.

Del infierno al cielo, un cambio más que patente y con la gente civil, nada que ver, respeto, reconocimiento.

Mi servicio era patrullar en interior de muelle y el control de acceso y salida del muelle por las dos puertas que había Stª.Catalina y puerta principal del muelle de La Luz, que venia a salir a la isleta, territorio nada recomendable.

          Un día de junio nos llega un comunicado oficial de la Administración de Aduanas (situada a 20 metros del cuartel del muelle), en el que comunicaban la desaparición de 10.000 precintas de alcoholes valoradas en 80.000 ptas. de dicha administración.

          Dicho comunicado fue leído en repetidas ocasiones a todos en los sorteos de puestos antes del servicio.

          A mi se me ocurrió memorizar dicho nº, no tenía misterio, si por ejemplo empezaba en el 30.000 acababa en el 39.999.

          Los servicios eran transcurriendo día tras día, y yo dentro de mis cometidos, cuando entraba y salía mercancía, como es normal la inspeccionaba y confrontaba con la documentación preceptiva, cuando se trataba de bebidas alcohólicas (bebidas que deben ir amparadas con las precintas de alcoholes), las inspeccionaba, hacia abril algunas cajas aleatorias sacaban la botella y comprobaba la numeración.

          Así, una y otra vez, hasta que un día por la tarde sobre las 18,00h.  Estando en la puerta de Santa Catalina, veo entrar un furgón al que paro como rutina diaria, observo la mercancía y se trata de bebidas alcohólicas con destino al Ferry de Tenerife.

          Solicito la documentación y esta en regla se trata de un suministro al barco de diferente mercancía, entre ellas varias cajas de botellas de diferentes tipos de bebidas alcohólicas.

Le pido que abra algunas de las cajas, cojo aleatoriamente una botella y ¡¡¡bingo!!! Ese n.º me sonaba, sigo abriendo más cajas y siguen apareciendo dos o tres por caja.

          Se me nubla la vista, le digo al compañero que son las precintas robadas de Aduanas voy al cuartel a ver al Sartº. que no se mueva de aquí ni el ni el vehículo, cógele las llaves.

          Con una botella, en mi coche particular me dirijo al cuartel y pregunto por el Jefe de servicio, el de puertas me dice que esta en el bar de la dársena tomando café con el cabo Viñuela Sevilla.

Me presento allí y le comento;

Mi Sartº., tengo parado en Santª Catalina un furgón con destino a Tenerife con bebidas alcohólicas, entre otras mercancías; creo que la precinta que lleva es de las robadas en Aduanas. Quiero cotejarla con el escrito antes de meter la pata; aunque yo la tenga memorizada, quiero estar seguro”. Acto seguido, en el exterior del bar le enseño la botella.

Nos dirigimos al cuartel, saca la documentación recibida y lo comprueba, dando como resultado que dicha precinta formaba parte de los 10.000 robadas en la Administración.

El cabo tomatero Viñuelas, me mira riéndose se dirige al Sargº. y dice “mi Sartº, no hay un camión, furgón o vehículo que

Tejeiro no registre buscando bebidas

alcohólicas, hasta que no lo has conseguido no has parado”.

Nos fuimos con el documento hasta la salida de Santª. Catalina donde se encontraba el furgón, con mas personal decidimos abrir y comprobar todas las cajas consiguiendo coger mas de 60 botellas amparadas por esas precintas, a unos 50 metros en el exterior del muelle se encontraban observando los funcionarios del Cabildo que no dejaban de mirar desde su garita, expectante al descubrimiento.

Por parte del Sartº y el Cabo se traslada el furgón al cuartel, donde son intervenidas las botellas, instruidas unas primeras diligencias, continuando el conductor con el resto de la mercancía hacia el Ferry que salía en cuestión de una hora.

Advirtiéndole, que compareciera en el cuartel si era requerido.

Por el conductor fue aportada el correspondiente albarán de carga que correspondía plenamente a la mercancía transportada, como no podía ser de otra forma.

Al día siguiente, yo estaba de turno de tarde, pero el Srtº. Me dijo que viniese por la mañana, para hacer un registro del almacén suministradorde dicha mercancía.

La propiedad del almacén al por mayor recaía en el director de la Caja Insular Canaria de Las Palmas, quien fue avisado de nuestra presencia y personado en el lugar colaboró en todo momento a cualquier requerimiento, personal a nuestra disposición y para traslado y

reconocimiento de las cajas etc.,

El registro se saldó con un total de 6.400 botellas de alcoholes con la precinta robada o sustraída.

          Se le informa que dichas cajas quedan a disposición de ser requeridas en cualquier momento por la Autoridad competente, haciéndole saber que estaba bajo su custodia, siendo esta almacenada en un lugar aislado de la nave.

          Cuando regresamos al cuartel, el cabo 1º participó al Sartº y al Teniente Marcos jefe de la 1ª Sección del Muelle, lo acontecido.

          Nos comunicaron que el Administrador de Aduanas, estaba muy satisfecho por el servicio y nos hizo saber su felicitación por tal servicio.

          Yo entraba de tarde a las 14,00h., así que el Sartº me dijo que me fuera a comer y que cuando acabara me presentara a mi punto, pues la patrulla volante cubría mi puesto mientras.

          Me fui al bar de la dársena, comí y al servicio, me toco en la puerta principal.

          Una vez, terminado el servicio me fui a casa, pues, aunque estaba soltero y tenía cama y taquilla asignada en el cuartel, yo junto con otro compañero de la 2ª Sección alquilamos un piso a medias en “Las Rehoyas Bajas”, pues los jefes en eso no se metían, a no ser que liaras algunas por ahí.

Un día estaba de mañana, vino a verme el Sartº. (una bellísima persona), me aparto y me dijo: “Tejeiro, te comento, según parece el Administrador de Aduanas me dice que las precintas, no han sido

robadas, sino que no han sido anotada su venta”.

          Le miro y me sonrío y de inmediato le digo “entonces… ponen en requisitoria hace tres meses 10.000 precintas robadas que no aparecen, tampoco aparecen en la Caja de la Administración las 80.000 ptas. por su venta, si se trata de un error contable, al hacer la auditoria de la caja el dinero en caja debía exceder en 80.000 ptas. de otra forma la cosa NO ME CUADRA.

          Y por supuesto antes de lanzar una requisitoria de este tipo, ¿no hubo comprobación previa?

 ¿Entonces ya aparecido el dinero, porque las precintas están en circulación?

          Me eché a reír sin espavientos (el Sartº no era más que otro engañado) y le dije mi Sartº, El Administrador nos la ha jugado.

          Asintió con la cabeza, y de ese servicio jamás se supo.

          Tampoco me preocupé de averiguar donde fueron las botellas, me desentendí totalmente del tema.

          Me fui de vacaciones a la península, a mi regreso me quisieron meter en la oficina, lo rechacé y me fui concentrado al “Pico de la Gorra” o como por nativos llamaban “Los Pechos”, eran dos observatorios telescópicos en el monte mas alto de Las Palmas, durante el mes de septiembre.

          Pasado un mes, el 1 de octubre regrese y salió una comisión de servicio para formar en Argamasilla de Alba en el pantano de Peñarroya (Ciudad Real) una Unidad Antiterrorista Rural.

          Sin pensarlo me apunté, y junto a unos 450 guardias que nos concentramos allí, comencé otra nueva forma de servir a la Guardia Civil.

Un Sartº. al que apodaban “El Látigo Negro” (por su paso por tráfico), me dijo estas loco, vienes de allí y otra vez te vas.

En octubre del 1979, me incorporé donde fueron llegando compañeros de todos los rincones de España, siendo recibidos por una sección de las boinas negras (con el Capitan Astrain), y un pelotón de la UEI, para formar a lo que en principio formarían las tres compañías del G.A.R.

El compañero de nuestra promoción, Pepe Santana, compartió destino conmigo en el muelle; tal vez se acuerde de este hecho.

Esta fue mi anécdota de un servicio que pudo ser relevante y no lo fue.

Tejeiro

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